Todos
los pueblos tienen sus secretos, pero el de Gentry es especialmente
siniestro: a veces, se dice, los bebés son secuestrados y sustituidos
por niños nacidos en el inframundo. Mackie siempre ha sospechado que era
uno de esos sustitutos; lo nota en su frágil salud, en su extraña
aversión al hierro, en la mirada huidiza de su madre... Nada le gustaría
más que ser un chico normal, ir al instituto y tocar el bajo. Pero
cuando Tate, la chica de sus sueños, pierde a su hermana, Mackie sabe
que es el único que puede rescatarla. Sólo el amor podría empujarle a
regresar a ese mundo espantoso... su verdadero hogar.
La historia que nos cuenta Brenna Yovanoff me ha hecho sentir una niña leyendo un cuento, pero no uno de esos cuentos mágicos con hadas madrinas de vestidos rosas y varitas con estrellitas sino un cuento con tintes tenebrosos resultando igual de mágico. Creo que la portada expresa con nitidez la idea que Brenna desea transmitir, un cochecito hermoso rodeado de nubes grises con objetos punzantes de metal apuntando hacia el interior del mismo, tres ingredientes son los que crean esta novela: belleza, pesar y crueldad.
En esta historia, Emma tiene cuatro años. Se levanta de la cama y avanza dando pequeños pasos por el suelo con su pijama de cuerpo entero. Cuando alarga la mano entre los barrotes, lo que hay en la cuna se le acerca. Intenta morderla y ella saca la mano, pero no retrocede. Se pasan toda la noche mirándose en la oscuridad. Por la mañana, esa cosa sigue acurrucada sobre el estampado de corderitos y patitos de las sábanas, mirándola. No es su hermano.Y cuando uno lee un párrafo de este estilo no puede evitar que los vellos se le pongan de punta. La situación más cotidiana se tiñe de un rastro oscuro y desconocido, y es uno de los puntos fuertes que me han atrapado de la novela. El aura que rodea la narración es en todo momento gris, el pueblo resulta inquietante, parece que todos saben algo pero en realidad nadie dice nada. ¿Qué pensamientos se esconden tras la fachada de los habitantes de Gentry? ¿Es un misterio o es un secreto a voces?
La narración es en primera persona y nos la sitúa el protagonista principal: Mackie. El muchacho siempre ha sabido que no era igual que el resto de las personas, la sangre le afecta, el hierro y otros metales, además de que no puede pisar el suelo de una iglesia o sitio consagrado. Su familia intenta protegerlo procurando que pase desapercibido y que ninguna mirada indiscreta descubra algo extraño en él. Pero como ya he dicho Mackie sabe que algo no anda bien y a lo largo de la historia tendrá que afrontar ciertos misterios que rodean su existencia.
Los personajes que acompañan a Mackie son Emma, su hermana que lo adora, su amigo más cercano Roswell, sus otros dos amigos los gemelos Danny y Drew y Tate, la chica que ha perdido a su hermana recientemente.
Tate me ha llamado muchísimo la atención, es la excepción que rompe la regla, en todos los lugares siempre hay alguien a quién la situación no le parece bien, alguien que no es un confomista y que acepta la realidad sin oponer resistencia. Tate es una muchacha fuerte, sincera y valiente que se convertirá en alguien especial para Mackie, alguien que le abrirá los ojos.
La señora Brummel estaba inmóvil, de espaldas a la pizarra y con el rotulador destapado en la mano, mirando a Tate.
-¿Necesitas algo?Tate negó con un movimiento de la cabeza y se quedó de pie.-No me haga caso. Sólo estoy esperando a que me cuelguen mi gran A roja.-Eso no ha tenido gracia-dijo la señora Brummel, tapando por fin el rotulador.-No-admitió Tate- No ha tenido gracia, pero podemos ponernos todos de acuerdo y sonreír y ya está, porque eso lo hace todo mucho más fácil.La señora Brummel caminó hasta su escritorio, cogió una caja de pañuelos de papel y se la acercó a Tate, aunque no estaba llorando.-¿Necesitas un rato para reponerte?-No. Poque no estoy transtornada ni abatida por el dolor, ¿vale? Lo que estoy es cabreada.-¿No quieres ir al despacho de orientación psicopedagógica?
-No. ¡Lo que quiero es que alguien me escuche, joder!
La idea es muy original y la curiosidad aumenta a medida que la trama avanza. Quieres saber quienes son los que roban niños, qué origen tienen, en definitiva ¿qué son? La intriga y la ambientación me ha captado totalmente. He sido capaz de sumergirme en Gentry y sentir la tensión que se vive, conocer personajes extraordinarios e introducirme en escenarios tétricos sin que los mismos pierdan un ápice de belleza. Es extraño pero lo siniestro te asusta, sí, aunque he sentido que cada porción de rareza guardaba su particular brillo de hermosura, nada toca al extremo, la fealdad también esconde belleza y lo oscuro puede ocultar un punto de luz.
El libro es autoconclusivo y por un lado es bueno ya que no tendremos que esperar a la siguiente parte para descubrir el final pero lo malo es que cuando cierras el libro los personajes y sus vidas desparecen en tus manos y sinceramente, me he quedado con las ganas de saber más. Creo y es obvio que se pueden sacar más cosas del mundo que ha creado Brenna, me quedan muchas preguntas sin responder y me agradaría que la escritora más adelante decidiera seguir con la novela.
Lo que me ha faltado en el libro: Como ya he comentado, el libro se queda corto, hacen falta más
páginas para terminar de adentrarse y comprender mejor el mundo que
coexiste en Gentry, éste es sin lugar a dudas uno de los puntos que me
ha dejado a medias, pienso que la historia es compleja y que no puede
comprimirse en un solo libro. Sólo hemos visto la puta del iceberg.
Recomiendo su lectura: por los personajes, sobre todos los femeninos como Tate, Emma y Morrigan, ésta última me ha dejado con ganas de más, con una apariencia horripilante en la que despunta alguna pincelada entrañable que la convierte en un pack complejo que no termina de mostrarse de manera entera en el libro. Y por su originalidad, no hay vampiros,
hombres lobos, ángeles... es una historia con un aire distinto que aporta
frescura entre las miles de sagas que salen hoy en día en el mercado
literario juvenil. ¡¡No os lo perdáis!!
Muy bueno: 4/5













